Dividí y no conquistarás

Hace un tiempo escuché el concepto de «safe space» por primera vez. El diccionario Merriam-Webster lo define como «un lugar (como en un campus universitario) destinado a estar libre de sesgos, conflictos, críticas o acciones, ideas o conversaciones potencialmente amenazantes».

Pero el Urban Dictionary tiene una definición mucho menos sutil: «Un lugar al que acuden los cobardes con inclinaciones culturales autoritarias y pro censura para evadir las críticas y debate de cualquier idea absurda que puedan tener, así como para esconderse de ideas que sean incluso ligeramente opuestas a las del habitante del espacio seguro. Las críticas serán etiquetadas como cualquier tipo de intolerancia que haga que el habitante del espacio seguro se vea como una víctima más.»

A veces desearía vivir en un espacio seguro y proteger mi delicada piel de las palabras, actitudes y críticas que no me gustan y que considero ofensivas. Sin embargo, estoy completamente en desacuerdo con la existencia de esos espacios. Espacios donde se suprime el debate, y nos aseguramos de vivir en nuestra feliz burbuja, sin exponernos a nada que nos incomode. Porque así no avanza la cultura, así no avanza la sociedad.

Feminazi

El concepto de «safe space» está muy ligado al de «trigger words», o palabras que detonan en nosotros una reacción negativa. Cuánto desearía yo más madurez emocional cuando me veo expuesta a palabras o argumentos que detonan en mi un absoluto rechazo. Estoy trabajando en eso, porque hay temas que son muy importantes para mi, y muchas veces me cuesta expresarme de forma racional y convincente cuando hablo de ellos.

Feminazi y todos sus derivados, junto con todas las conversaciones asociadas con la idea de que el feminismo es un movimiento social negativo e indeseable… me detonan. Me cuesta mantenerme ecuánime y expresar mi punto de vista: que el feminismo es aún completamente relevante. Me cuesta más aún cuando el rechazo y la crítica viene de una mujer.

Hoy, en mi lugar seguro, que únicamente me incluye a mi y a mi computadora (siempre y cuando la computadora no tenga internet) intentaré hacer un breve ejercicio de comunicación asertiva sobre lo que es para mi el feminismo. Por cierto, la asertividad es una habilidad social que permite a la persona comunicar su punto de vista desde un equilibrio entre un estilo agresivo y un estilo pasivo de comunicación

Yo ya tengo mi carrera, mi familia, mi vida. Yo por mi, ya no tengo que desvelarme. Sería más fácil desentenderme y vivir mi vida. Pero quiero un mejor mundo para las mujeres del futuro (como mi sobrina Sofía) y para las que viven en situaciones mucho menos privilegiadas que la mía.

Ay no… ¡Feminismo no!

Esta es una conversación muy común, que me deja extremadamente confundida:

  • ¿Creés que la sociedad es igual para hombres que para mujeres?
  • No.
  • ¿Creés que las mujeres suelen ser discriminadas y viven una realidad más difícil que la de los hombres?
  • Sí.
  • ¿Creés que eso está mal?
  • Claro.
  • ¿Creés que deberíamos tomar acciones para arreglarlo?
  • Por supuesto.
  • ¿Qué opinás sobre el aborto?
  • Ay no jamás, ¡eso es un asesinato!
  • ¿La pastilla del día después?
  • ¡Abortivas!
  • ¿Las cuotas en el lugar de trabajo?
  • Son injustas y le quitan legitimidad a las mujeres que llegan a un puesto por mérito propio.
  • ¿Becas, gimnasios, préstamos, programas exclusivos para mujeres?
  • No no no, ¿qué no es igualdad lo que buscan? ¡No puede haber favoritismos hacia las mujeres!

¿Entonces?

Hay asuntos políticos y sociales en los cuales la inacción y la indiferencia, son una posición. Hay temas con los que no tenemos el lujo de ser neutrales. El feminismo es uno de ellos. Y cuando digo feminismo, quiero decir la convicción de que debemos avanzar hacia una sociedad justa, segura, respetuosa e igualitaria para todos y todas.

Si estamos cómodos viendo los toros desde la barrera, hemos tomado una posición. Con responder empáticamente las preguntas iniciales de la conversación anterior, no hacemos nada. Sin acción no habrá evolución.

El punto es que tenemos que ver de frente el mundo en el que vivimos. Y no únicamente en el que hemos vivido nosotr@s desde nuestra propia experiencia, pero en el que viven las mujeres globalmente. No podemos viajar en el tiempo para vivir en el futuro que nos gustaría tener. Este es el mundo real, y solo porque nuestra propia experiencia no haya incluído la discriminación, no significa que la discriminación contra las mujeres haya dejado de ser un problema.

Con mucho gusto

El feminismo nos ha dado el control de la natalidad, el derecho al divorcio, el derecho a votar, a usar nuestra voz, a denunciar el abuso, a trabajar, a estudiar. Como mujeres occidentales, disfrutamos de estos logros feministas, que podrían hacernos olvidar cuán desequilibrada y discriminatoria es aún la sociedad.

Recientemente cené con una amiga, ella se descargó contra el feminismo por un buen rato. Entiendo su posición, yo también pienso que deberíamos rechazar que algunas personas hagan un mal uso del feminismo para polarizar a la humanidad.

Sin embargo, como mujeres, debemos apropiarnos de la palabra feminismo y cambiar su connotación para que refleje lo que realmente es el feminismo. El feminismo se trata de la igualdad de derechos, la igualdad de acceso a las oportunidades, la justicia, el respeto y la seguridad. Nuestra primera reacción simplemente no puede ser lanzar un discurso sobre cuánto nos disgusta el feminismo o las feministas, y cuántas mujeres han ido demasiado lejos. Eso deslegitima un movimiento que es extremadamente relevante y completamente necesario, un movimiento que nos beneficia a tod@s. Necesitamos aprender más acerca de lo que el feminismo representa e interiorizar eso. No le demos la espalda solo porque tenemos la posibilidad privilegiada de hacerlo.

FEMINISTAS EN TODAS SUS FORMAS: Su género y edad enfatizan que todo tipo de persona puede creer en la igualdad de derechos y el feminismo. https://tinyurl.com/y3y5y9hd

Un@ por un@

Las encuestas muestran que la mayoría de las mujeres jóvenes rechazan el término feminista, una situación que parece estar más relacionada con el miedo a ser estigmatizada que con la igualdad de las mujeres. «Según Scharf, parece que las personas, y especialmente los grupos de bajos ingresos, apoyan la idea del feminismo, pero no la palabra en sí. Desde la década de 1920, señala, las feministas han sido denunciadas por la sociedad como no femeninas, sexualmente indeseables y desviadas (…) A pesar de la desalentadora falta de apoyo al feminismo en sí, concluye Scharf, ‘el hecho de que la mayoría de las personas parece apoyar la igualdad de las mujeres. «Al menos en principio, debería dar razones de optimismo a las feministas'».

No tengo el lujo de retirarme a un safe space. Intentaré respirar y expresar respetuosamente mi visión y mi pasión, cada vez que encuentre a feministas que rechazan el término feminismo. Sobrevivientes de abuso, madres fuertes, profesionales capaces … mujeres y hombres que tristemente terminan creyendo que el feminismo es un movimiento desviado que se ha echado a perder. Trataré de ganarl@s un@ por un@.

Porque lo que necesitamos es más feministas, de ambos sexos, que comprendan realmente lo que significa el feminismo y por qué es tan necesario. Necesitamos una narrativa unificadora, que provenga del amor y el humanismo, y no de la ira y la frustración.

Pongámonos de acuerdo y escribamos una histora más positiva. Nunca nos dividamos, así podremos conquistar.

WASHINGTON DC. – ENE. 21: La Marcha de Mujeres en Washington en Washington DC el sábado 21 de enero de 2017. (Foto de Alanna Vagianos, Huffington Post)

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