10 tips para crear buenas historias sobre ciencia

A lo largo de mi carrera, he colaborado con científicos e ingenieros para elaborar mensajes sobre muchos temas, desde los efectos del gran río Mekong en el Mar de China Meridional, hasta el desarrollo de robots no tripulados, o incluso la misteriosa congregación de tiburones blancos en las aguas del Océano Pacífico. No es una tarea fácil, y puedo asegurarles que es tan retadora para los científicos, que a menudo no están acostumbrados a lidiar con temas de divulgación, como lo es para el llamado experto en comunicación.

Después de veinte expediciones en mar adentro, y bastante más en tierra, tal vez sea el momento de aceptar que, incluso si no soy una experta en comunicación por la sencilla razón de que nadie realmente lo es, tengo mucha experiencia en narración guerrillera científica (sí, se me ocurrió ese término y me atengo a él).

He creado 10 consejos para las personas en STEMM que se enfrentan al increíblemente intimidante y ruidoso vacío que la comunicación para masas suele parecer. Son muy simples y podrías descartarlos como una cuestión de sentido común, pero en mi opinión, usarlos a través del proceso de producción de comunicaciones, resulta en un mensaje mejor construido.

¡20 expediciones de mar adentro y contando!

1- Imaginá que estás hablando con un@ niñ@

No me lo crean a mi, si no al propio Einstein, quien dijo que si no podés explicárselo a un niño de seis años, no lo entendés vos mismo.

Una vez que hemos pasado una cierta cantidad de tiempo tratando un tema determinado, perdemos la perspectiva de lo que es obvio y lo que no lo es. Perdemos de vista cuál es el conocimiento que nuestra audiencia ya maneja. Este es un desafío realmente importante cuando se trata de contar historias científicas.

Si un adulto te hace una pregunta, es posible que veás a un compañero capaz de lidiar con el mismo nivel de complejidad al que estás acostumbrad@. Al crear un mensaje de medios masivos, tratá de imaginar cómo explicarías los mismos conceptos a un niño. Dividí la idea en partes más pequeñas, hacé que sea más fácil de digerir.

2- No los ahogués con información

No necesitás decir absolutamente todo lo que hay que decir sobre el tema. Resistí la tentación de explicar al más mínimo detalle. Cuando se trata de construir una historia, cada bloque no puede tener el mismo peso. Es decir, no todo sobre tu tema es tan importante o fascinante que deba ser parte de la historia. Después de todo, no estás enseñando una clase, estás contando una buena historia.

Dejalos deseando más. Comenzá simple, sólo con lo básico. Construí la historia desde allí y no te perdás en los detalles. Menos es más.

Este es un video explicativo simplificado y atractivo que creé para una expedición que cubrí.

3- Llevá a cabo tu propio grupo focal

Sí, vos sos científic@ y seguro ya te estás preguntando qué tan grande debe ser tu muestra y qué tipo de métodos debés aplicar. No estoy hablando de ese tipo de grupo focal. A mi me es muy útil hablar de un proyecto o tema en un par de oraciones a la gente y ver qué tipo de preguntas se les ocurren.

Este es un ejercicio muy útil para familiarizarse con el proceso de pensamiento de audiencias más amplias. Vos sos un@ expert@ en tu campo, por lo que es probable que surjan preguntas muy diferentes a las de un ser humano promedio.

4- Establecé un contrato y apegate a él

Toda buena historia comienza aclarando a qué tipo de género pertenece. Muy rápidamente, tu audiencia debe poder entender en qué se está metiendo y decidir si está dispuesta. Comenzá tu comunicación explicando de qué se tratará esta pieza, cómo guiarás a tu audiencia a través del contenido y por qué debería ser de su interés.

Después de ese momento, aquellos que continúen explorando tu producto de comunicaciones, acuerdan tácitamente un contrato en el que se comprometen a invertir una cierta cantidad de tiempo y esfuerzo para obtener lo que acordaste entregar. Así que asegurate de cumplir con el contrato y dales lo que prometiste.

¿Necesito decir algo más?…

5- Trabajá con expertos de comunicación

No necesitás hacer todo y ser buen@ en todo. Hay gente como yo, cuya carrera es crear mensajes. Hablá con diseñadores gráficos, periodistas, videógrafos. Aprendé de ellos, compartí tu trabajo y mantenete abiert@ a retroalimentación. Todos podemos apoyarnos y enriquecernos mutuamente.

6- Tené un héroe

Toda historia debe tener un claro protagonista. No es necesario que sea humano y no necesitás presentarla como el único motor de la historia. Puede ser una partícula de carbono o un virus hambriento, incluso un microscopio oxidado. Recordá, no estás escribiendo un artículo científico, estás compartiendo conocimiento científico a través de la construcción de una historia atractiva. ¿A quién le va a impactar tu trabajo? ¿Quién ha sido fundamental en el avance del campo? ¿Cuáles son las características de esa molécula que la hacen única? ¿Cuál es ese difícil desafío que hay que vencer? Todos ellos pueden ser transformados en vehículos narrativos, o protagonistas.

7- Usá emociones para entregar el mensaje

Una historia no será verdaderamente envolvente a menos de que encienda emociones. Por lo general, la ciencia no es la parte más intrigante de las expediciones de mar adentro, por ejemplo. Vivir en un barco, enfrentarse al clima, encontrar criaturas extrañas, incluso poder mirar las habitaciones y la comida, esas son las primeras preguntas que la gente hace. Seguido por los descubrimientos más sorprendentes realizados por los científicos a bordo y por qué el tema que se investiga debería ser importante para el mundo.

Utilizá las partes de tu investigación objetivamente atractivas para conectar con tu audiencia, e revolvelo con información científica. Tené en cuenta que el componente emocional de tu historia podría no ser la ciencia en sí, sino el viaje para llegar al conocimiento.

Realmente disfruté escribiendo este blog, y creo que crea una buena historia basada en emociones y personajes.

8- Usá símiles para acercarlo a la gente

Considerá esto: cada segunda de por medio que tomás, viene del océano. Esa es una idea muy clara que conecta rápidamente y nos hace conscientes de cuán importantes son los océanos sanos.

Incluso en la altitud máxima de crucero, los aviones comerciales aún estarían bajo el agua si despegaran desde el Challenger Deep, la parte más profunda del océano. Esta oración presenta una imagen muy clara de cuán profundos son los océanos.

Las metáforas, los símiles y las analogías son excelentes herramientas de narración para acercar el conocimiento a las personas y crear un contexto con el que puedan relacionarse. Son difíciles de conseguir y muchas veces pueden parecer artificiales, pero intentar encontrarlas es un ejercicio que vale la pena.

9- Tomá tu tiempo

Si tenés tiempo, aprovechalo. Como un delicioso plato, las historias son mejores cuando se cocinan a fuego lento y se dejan reposar durante un rato. Trabaja en ella, dejala reposar y luego volvé.

10- Disfrutalo

Siempre me sorprende que incluso al grabar una narración para un documental, podemos «escuchar» si el narrador está sonriendo o no. Si no disfrutás contando una historia, tu audiencia lo notará y se desconectará.

Conectate con lo que sea interesante para vos acerca de tu investigación, con lo que te apasiona, y usá eso para alimentar tu pieza de comunicación.

La comunicación clara y convincente es fundamental para obtener la próxima subvención para tu investigación, para combatir el cambio climático, para avanzar hacia una sociedad más educada. La capacidad de comunicarnos es realmente lo que nos hace humanos y ha permitido que exista la civilización. ¡No lo resistás, sacale provecho! Está en tu naturaleza humana.

Este video obtuvo muchas respuestas. Creo que pasar de los increíbles paisajes terrestres y marinos de la Isla del Coco, a la abrumadora cantidad de basura en las profundidades marinas, fue la montaña rusa emocional correcta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *